Siempre creí que Argentina era la capital mundial del pastoreo, pero primero me llevé la sorpresa en Ezeiza cuando tuve mis encontronazos(?) (porque una cosa es acompañar a alguien que se va y otra es ir con el carrito de valijas). Creí que eran turistas "contagiados" por el pastoreo argento.
Una vez en el avión, el pastoreo se sucedía uno tras otro, pero siempre eran argentinos lo implicados, asi que no me preocupé. Hasta que llegué a la escala en Panamá, una terminal chica pero con un pastoreo enorme, mucho pastoreo "paredón" y el avión a Canadá que salía en 30 minutos. Llegué con lo justo y el avión salió tarde porque tuvo que esperar a 8 argentinos (entre ellos yo).
Una vez en el aeropuerto de Toronto, ya no vi a los otros 4 argentos (porque los otros 3 eran mis hermanos y mi vieja) pero sí brasileros que pastoreaban a mansalva y armaban pastoreo paredón o parabrisas.
Luego, un par de días después fui a un shopping y me encontré con canadienses, musulmanes, hindúes y negros que pastoreaban tanto, o más, que los argentinos. Y así transcurrieron las dos semanas allá, entre el pastoreo ajeno y propio, dándome cuenta que en un país tan evolucionado como Canadá el pastoreo también arrecia.
También disfruté(?) el pastroreo en Panamá, ya que tuve 7 horas de espera. Tanto en el aeropuerto como en el shopping.
Y para finalizar toda esta aventura fui desde Ezeiza al centro en el 8. Una experiencia que debe ser vivida por cualquier persona que se jacte de pastorear.
En conclusión: El pastoreo es inherente a la condición humana.
CN Tower, la torre más alta del mundo y un lugar de adoración al pastoreo
Como era de esperar, un día llegaron mis vacaciones y me llevaré el pastoreo a otra parte del planeta para hacer escuela.Si no surge nada nuevo, puede que vuelva a postear en unos días. O sea, que no surjan cosas locas como que se me corte la cadena de la bici volviendo de trabajar...
Como ya se ha contado en un post anterior sobre mis vecinas, siempre se puede contar una "aventura" nueva. Esta vez fue así: volví de trabajar con mi fiel compañera la bici, que cuando la entro piso mal, se me cae encima y terminé apoyándome en el picaporte de la puerta, dando un flor de portazo. Inmediatamente se escucharon los pasos y cotorreos de las "muchachas" buscando ver qué había pasado.Al otro día, me fui a las 6 am y Angélica estaba en la puerta de su departamento "barriendo" (actividad pastoreadora por excelencia). Cuando volví de trabajar me preguntó si había escuchado lo que había pasado, a lo cual le conté la historia. De ahí me fui a pagarle las expensas a Nelly que pregutó si había escuchado algo y también le conté la misma historia que a Angélica. A lo que me dijo: "viste que vecinas cooperativas(?) que tenés, que se preocuparon por ver que pasaba..." Claro, pero esta supuesta preocupación hizo que las "chicas" entraran en acción, sobre todo Angélica, que durante 1 semana se la pasó con el cuello curvo espiando los movimientos del edificio y sobre todo los míos.
Angélica en "acción"
Ir al Sofit3l de Cardales en colectivo o tren siempre es una aventura distinta, siempre puede pasar algo interesante o boludo (como quedarse dormido y terminar en Zárate). En este caso hay varios momentos mágicos(?). Había quedado que a las 17 tenía que estar allá para armar un evento.Todo comenzó ese día temprano, cuando tuve que ir a Caballito a dejar unos papeles de una amiga de mi papá y de ahí tenía que ir a Telefe, en Martínez, para hacer más diligencias. En lugar de tomarme el 15 hasta Martínez y otro colectivo que vaya por Fleming, decidí hacer la más difícil: el 343 desde Ciudadela a San Isidro. Un experiencia irrepetible, un dolor de traste y espalda por demás espantoso que tuve por esas casi 3 horas de viaje. Dormía, me despertaba y parecía que estaba en el mismo lugar. Toda una pesadilla por no seguir los consejos del chofer que me dijo: "tomate el 28 o el 21 a Pte. Saavedra y de ahí otra cosa".Luego de toda la odisea y pasar por el canal, fui presto a tomar el Chevalier, que siendo las viernes a las 16 la Panamericana (altura Márquez) era un lío y tardó más de lo previsto. Sabiendo que iba a llegar a cualquier hora al hotel me tomé el común. Una tortura hasta Maschwitz porque bateteaba, hasta que murió y a esperar que venga otro. El otro llego lleno y creo que algunos iban acostados en el portaequipaje. En mi caso fui estampado en la puerta, aplastado al punto de morir(?). Llegué a las 19 y allí comenzó la tarea: poner telas negras para revistir un salón. Este mide 20mts de largo x 10 ancho y 4mts. de alto, lugar donde solo se llega con una mega escalera o una escalera hidráulica. Con otro, al que no conocía, nos pusimos a poner telas pegadas al techo con cinta doble faz, con la escalera hidráulica. Más o menos a las 23, que llevábamos un buen ritmo, la cinta doble faz había pegado mal y le dije a mi cumpa(???): "tira de la tela, suave, que va a caer". Y cayó...cayó con otras 7 telas ¡que frustración! 2 horas de trabajo perdidas...La idea de irnos en la última combi del día (1:30) se desvanecieron. A la 1 ya no dábamos más, entre la moral por el subsuela y el sueño, el pastoreo reinaba. Por lo cual, nos fuimos a un escenario armado y dormimos un rato ahí. A todo esto, en un momento bajo la escalera y siento que se traba, se traba y no podia bajar más, hasta que vi lo que sucedía: la batería no me dejaba. ¿alguien me puede decir cómo puede ser que la batería esté floja y termine aplastándola?Así como vimos todo el atardecer, vimos todo el amanecer porque terminamos a las 9 de la mañana...Nos tomamos el 60 "campesino" a Escobar y por supuesto me perdí el tren, por lo cual tuve que tomar el Chevalier para continuar mis aventuras porque no fui a casa, sino que fui a buscar a mi esposa para seguir paseando.Algunos de los protagonistas de este hecho:
El salón (robé la foto por ahí porque no tengo propias)
La catramina del Chevalier
La escalera de la discordia
La fucking cinta doble faz
Las telas negras, que hubo que cortarlas (todo un desafío cortar 8 mts. de tela)
Recorre la mitad del Universo...
El canal de las bolas
El pastoreo genera muchas cosas, como por ejemplo chatear a mansalva y que esto se transforme un universo paralelo al punto de creer que es real.Los que tenemos mas de 25 años y ya en el ´96 o ´97 teníamos la ¿suerte? de tener internet (como no recordar el sonido del módem conectándose o putear porque alguien llamaba y nos cortaba la conexión) fuimos pioneros en esta materia. Entrar a los salones con el grito de guerra: "¿Alguna mujer?" y ver como todos preguntaban lo mismo. Esos salones inestables de Ciudad, Uol o vaya a uno a saber cuantos mas habría (que luego pudieron ser reemplazados por el ICQ o MIRC), no hacían más que pedir al toque el teléfono si alguna Dama "picaba" y teníamos el lujo de que chateara con nosotros. Luego apareció el MSN y sin embargo uno ya seguía con la misma tónica (la única que debería existir). El tema es que muchas veces aparecían personas para agregar al MSN sin saber de dónde salieron. Esto hizo que muchas citas se dieran rápidamente, a veces a ciegas y en distintos lugares como: Parque Rivadavia, Plaza Flores, Palermo o Pilar.Un día (por el ´02, aproximadamente) conocí a una mujer de Paraná y durante varios meses traté de planificar como ir, si alguien iba para allá, si me tiraban unos pesos porque no tenía trabajo y solo pastoreaba frente a la PC. Hasta que un día, mi hermano decide ir con su mujer a Rosario. Me prendí con ellos hasta ahí y de ahí un micro a Paraná. Hay que aclarar que a esta chica no le dije que iba, pero si a su hermana. En el micro viajé con un estudiante de medicina, que le contaba que estaba yendo a conocer a una muchacha, etc..., a lo que se limitó a mirarme con cara de "que pibe pelotudo". Una vez en Paraná me encontré con la hermana y fuimos para la casa. Cuando me vio ella se decepcionó porque creyó que era mas alto (a pesar de las fotos que le mandé). Fuimos a la casa, me presentó a los padres. El tema fue cuando llegó la noche y que no había pensado en dónde iba a dormir (y con la poca importancia que ella me daba, ya pensaba en volver a Bs As). A pesar de la incomodidad del padre (que le llegué a decir "Ginobilli es un invento del periodismo"...) dejó quedarme. En medio de la noche ella me despertó pidiéndome disculpas por su maltrato y que al otro día me iba a tratar mejor. No fue el mejor trato, aparecieron sus amigas y fuimos a pasear a la costanera, donde no me dio ni la hora, asi que me calenté, fui a la terminal y cambié el pasaje para que me vaya en 2 horas. Ella me buscaba desesperada porque no sabía por dónde andaba, si estaba perdido (en un par de horas ya me había ubicado en la ciudad) o me había secuestrado un extraterrestre. Cuando nos encontramos en la casa le volvió el alma al cuerpo y ahí le avisé de mi cambio de planes. 1 hora después volvía a casa luego de la peor "patinada" de mi vida amorosa(?).
Vista del Parque Urquiza, lugar en el que estuve 10 minutos, porque enseguida me fui a la terminal a cambiar el pasaje....
En una de mis tantas excursiones a S@fitel de Cardales tuve la loca idea de ir en bici. Para eso, me fui a Retiro para tomarme el tren a Ballester y de ahí a Río Luján.Llegué al horario del tren que salía a las 8 para estar a las 9 en Río Luján, pero linda sorpresa me llevé cuando vi que el tren no estaba. Pregunté a un operario y me dijo que al anterior tren se le rompió la locomotora y sacaron mas temprano al de las 8...Pero me dijo que en un ratito salía otro. El otro salió 8:45 y ya llegaba tarde, por suerte(?) Matías (mi jefe) también iba a la florería del hotel.Cuando iba cruzando la Panamericana, el chancho pidió boletos y cuando vio el mio me dijo: "este va hasta Escobar" ¿Algo más me podía pasar? Ya anduve 10 kms en bici y ahora tenía que hacer 12 kms hasta mi destino. Llegué al hotel a las 11, luego de andar por la ruta 8 (aventuras si las hay...). Dejé la bici en el estacionamiento, me encontré con Matías que me puteó lindo y a trabajar. A la hora de la salida, a las 16 voy a buscar la bici y me encuentro con la sorpresita de que estaba pinchada la rueda de adelante. A las puteadas, me fui con la bici al hombro a la estación. Llegué justito con el tren (si lo perdía, tenía que esperar 2 horas para el próximo) y en José León Suárez decidí ir a buscar una bicicletería. Allí la encontré pero tuve que cambiarle la cámara, porque cuando puso a la pinchada en el balde con agua parecía un hidromasaje. Llegué a casa un rato más tarde de lo de costumbre (teniendo en cuenta que de cualquier manera no puedo bajar de las horas, salvo que sea en auto).Me desperté tempranísimo y no contento con la aventura del día anterior, decidí ir otra vez en mi fiel(?) compañera(???). Esta vez, no le hice caso al servicio meteorológico que indicaba que por poco no iba a pasar un huracán.Cuando llegué a Escobar "el mundo se venía abajo" pero ya no tanía chance de otra cosa en medio del campo. Salí bien de la estación Río Luján pero cuando llego a la colectora del hotel ¡otra vez pinché! Llegué caminando/puteando y tarde otra vez.Salí tarde para el tren y la dejé ahí y así durante 3 días hasta que el Gerente se cansó de ver mi bici en la puerta de Seguridad. Entonces logré salir a las 16 para poder agarrar el tren e ir de nuevo a J.L. Suárez. Cuando iba por la mitad del camino llegó el tren y me garcó. Por lo cual la tristeza en la estación era gigante y me ilusionaba con que pase otro mas temprano pero sabía que no, asi que decidí ir a Campana cuando llegó el que va a Zárate. Caminé 15 cuadras y llegué cuando la bicicletería cerraba. La dejé, me tomé el Chevalier con otra mega e increíble tormenta.Al otro día salí del hotel a las 14 y me fui a Campana sabiendo que a las 16 pasaba el tren a Ballester. Busqué la bici, pero cuando iba a la estación me confundí de calle, le pregunté a un viejo que no tenía idea dónde estaba el tren. El tiempo que perdí hizo que viera cómo se iba el tren (otra vez...). Asi que a esperar hasta las 18. En ese viaje pude sacar estas fotos .Hay darle bola a las señales del universo...
Ya de por si Brian es una aventura andante, por lo que uno sabe que algo loco puede pasar. En este caso, lo llevé para que conozca el hotel de Cardales porque existía la posibilidad de que trabaje allí para reemplazarme.Ya todo comenzó mal porque llegué tarde para tomar el Chevalier de las 7, que pasa por Río Luján a las 9, que es el horario que debía entrar al hotel. Maldito Expreso! Tener que tomar la baratija del Común que tarda más que yo en bici...Llegamos allá, luego de hablar de nuestras andanzas por el GBA tanto en tren como colectivo. Todo sucedió más o menos con la "normalidad" que estoy acostumbrado. Entre lo sucedido fue lo ya contado en "Carta de Amor" (otra vez...).Brian quería experimentar lo que era viajar en tren desde Río Luján -Ballester-Retiro. Le comentaba de los horarios locos y que si nos daba el tiempo tal vez podíamos irnos en este medio transporte y no tener que esperar el Chevalier o el 60 "campesino" (Zárate-Maschwitz).Salimos a las 16:00 y así poder agarrar el de las 16:20. Con la salvedad que la estación a casi 2kms.Veníamos bajando por la colectora (donde se ve toda la "Reserva Otamendi" y también la formación a casi 3 kms antes de llegar, por lo cual es una vista absoluta) lo vimos venir y empezamos a correr. Corrimos, corrimos y corrimos como ladrones(?) y cuando estábamos a 50mts. el tren se nos fue. ¡Qué fastidio! ¡Qué enojo! ¡Qué frustración para Brian, que iba a debutar en ese "Mistery and Magic Tour"!Luego del superar este fastidio, nos tomamos el 60 "campesino" hasta Escobar. En la Estación hay unos "resistentes" videojuegos (por donde varias veces hice alguna escala) y Brian quería pasar por ahí pero el Chevalier ya salía y supusimos que otro día podría darse el gusto. Gusto que hasta ahora no se puedo dar porque no lo llamaron de la florería para ir allá.
En el Chevalier, con Brian, su Guia "T" y yo con unos anteojos que encontró por la calle, yendo a Cardales.