Resulta que en junio de 2011 tenia que ir a la embajada de Canadá para hacer los trámites de la visa y tuve que llenar muchos papeles. La cosa es que mi mamá vino especialmente desde Mar del Plata para también hacer el trámite. Nos encontramos en Retiro, repasamos en el bar todo lo que había que hacer hasta que me di cuenta de un detallito: ¡No había llevado del pasaporte!. Mi vieja, que de por sí le altera venir a Bs. As. y más para hacer trámites, me quería matar. Le dije a mi vieja: "No pasa nada, vemos que le invento". A lo que ella dijo: "No seas boludo, es lo que mas se necesita...". "Qué hacemos?" pensé y solo había una cosa: volver a Sarandí a buscar el pasaporte. No solo eso, sino que los papeles nunca los llené. El tema es que mi madre ya tenía todo calculado: como jubilados nos ponemos en la puerta 2 hora antes y despues de esto, nos encontraríamos con un amigo de mi hermano (que también iba para el otro lado del mundo) y luego de nuevo a Retiro a tomarse un micro para volver. También a mí se me complicaba porque a las 11 había quedado en ir a unos nuevos clientes de la florería.La cara de mi madre viajando en el 33...Ni hablemos de mi esposa, a la que le había dicho que había llenado los papeles.Al final salió todo lindo y nos fuimos a Canadá. Pero siempre me olvido de algo...
Plácidamente guardado en la mesita de luz...
Uno puede pensar que un perro es lo más, que puede ser un hermano (y alguno cree que hasta puede ser un hijo) y que nada cambiaría por su mascota. A veces uno lo ama, pero otras lo odia y quiere pegarle una patada en el upite por molesto. En este caso, mi papá encontró a Patoño (mi hermana le puso este nombre, cuando ella tenía 2 años) en una fría y lluviosa noche de invierno del 2000 en el Carrefour de Moreno. No suele hacer estas cosas pero se ve que lo agarró flojito y se lo llevó a casa.Al principio, todo chiquito, con sarna y parásitos pero amable hasta el punto de miedoso. Una vez curado, su miedo era tan grande que no quería salir conmigo a buscar a mis amigos y si lo llevaba hasta allá temblaba al punto del llanto.En ese verano, mi papá tuvo una oferta para trabajar la temporada en Mar del Plata y allá fuimos con Patoño incluído. Como no estaba mucho en casa, porque iba a la playa o porque mi vieja vivía cerca de ahí, no lo veía mucho y cuando lo encontraba, estaba en la puerta de la cosa o venía caminando desde el Bosque Peralta Ramos. Vi que había hecho buenas migas con algún perro pero la verdad se descubriría cuando volvimos a Ituzaingó. El verano lo transformó, de ser un perro asustadizo a un perro chumbador y buscarroña. Salía a la calle, chumbaba a cuanta bici pasaba, a cuanto auto andaba por ahí o peor, iba a comprar a 4 cuadras y había un dilema: despertaba a mi viejo por dejarlo atado o despertaba los vecinos porque peleaba desde el alambrado a los demás perros. A los ladridos puros. Y así le iba, cuando se escapaba volvía con algún agujero producto de una pelea. También lo pisaron autos por ladrarle a las ruedas y mi viejo diciendo "¡¿por qué te traje Patoño?!" y lo sacaba de quicio.También me acompañaba a tomar el colectivo, esperaba que me suba y me mordia los garrones como queriendo que no me vaya. Me molestó tanto que un día me fui desde Parque Leloir hasta Morón (ida y vuelta) en bici con él para que se canse. Volvimos a casa, tomó agua y siguió chumbando bicis. No se cansaba nunca.Hoy, con 12 años sigue molestando con la misma intensidad que cuando era jóven.
Patoño, el pastoreo hecho can.
En una de mis tantas aventuras para ver a Aldosivi, esta vez fui a Arrecifes para presenciar el partido contra Almirante Brown. Era definitorio, porque si ganaba se salvaba de descender al Argentino A pero si era empate o perdia, al descenso.Mi aventura hasta alla duro 2 dias. Primero, porque vivia en Ituzaingo e iba a Ciudad Universitaria a estudiar(?). Y luego, desde la facultad viaje en tren (bondi y bondi) a lo de mi abuela. Alla me quede a dormir y tempranito parti a la ciudad de los Di Palma (previa mangueada de plata a ella). Llegue y la policia nos mando atras de la cancha, junto a unos silos que en caso de que se arme lio no hay escapatoria. Mientras el aire se ponia tenso, observaba las rutas de escape (claro que la ruta, estaba del otro lado). La conclusion fue que si llegaba a saltar el alambrado de los silos, algun poli me estaria esperando o la locomotora del tren de carga me la ponia. No paso nada, entramos a la cancha, eramos muchos. El partido era intenso, Aldosivi hizo el gol y nos salvabamos. Vino el empate de Brown, pero aun nos salvabamos porque Cipolletti perdia (y el promedio es manejado por cientificos locos, encerrados en un sotano de la AFA haciendo calculos). Hasta que aparecio Juan Martin e hizo el 2do gol de Brown y nos condeno. A la tristeza que teniamos por esto, en medio de la montania de festejo Walter Chazarreta no tuvo mejor idea que "saludarnos". Explote, queria saltar el alambrado para trompearlo, pero me contuve. Varios casi saltan pero se contuvieron tambien. Adios Nacional B y a volver a tomarme el micro que me dejaba en la Ruta 8 y 6. Tenia que esperar 2 horas, mejor dicho Pastorear. Me quede sentado en la parada, el pastoreo fue mas que la curiosidad de conocer la ciudad. En eso, una camioneta para en el semaforo de la ruta y me pregunta "Como llego a la Ruta 8 y la 6" Le dije "segui derecho que tenes casi 100km" Dormilon? Pelotudo? El Pastoreo? Culpa del descenso? Pongale como quiera pero iba al mismo lado que yo y sin embargo lo deje ir. El Universo me daba seniales como una barrera del tren y no lo vi. Y tuve que esperar las 2 horas sentado ahi. Ya se habian ido los hinchas de Aldosivi, Brown y empezaba la vuelta al perro nocturna.Volvi y mi abuela me dijo "gastaste plata en eso. Que al pedo!"Gracias Nona por la magia.
Walter Chazarreta, alias el gozador...
El Municipal de Arrecifes y los silos atras.(NdB: no jodan con los acentos, que no andan y tampoco la ENIE)
Allá, por el 2001, en épocas de "Pastoreo Patológico" podía pasar de pastorear todo el día a romperme las manos siendo jardinero o irme a probar a Atlas o Central Ballester (queda clarísimo cómo me fue), entonces decidí hacer algo, que más de uno lo negará (como "Yo no voté a Carlos"): me fui probar a "Gran Hermano". ¿Cómo alguien puede cruzársele ir hacer cola a Martínez para estar en la pecera de los Cobayos? Existe una sola respuesta: el Pastoreo. Vivía en San Telmo y para hacer más grande el nivel pastoreador, tomé el 60. Tardé 2 horas e hice 2 horas de cola. No recuerdo que me preguntaron pero estuve 5 minutos.Salí fastidiado, porque ya había pastoreado 4 horas por estar solo esos minutos, enseguida reflexioné, me calmé porque no tenía nada para hacer (lo cual suma a las aventuras en bondi al pedo). Me fui a tomar el 60 para volver a casa, cuando veo a una chica que también había ido a probarse a GH. Con esa excusa le hablé, hablamos hasta Plaza Italia y se bajó. Con la excusa de que ella cantaba, le dije que mi viejo también y le pedí su tel. Me lo dio (otro milagro del Universo. Ya que una mujer me hablara en un colectivo era mucho) y al otro día la llamé para invitarla al teatro para ver a mi viejo. Lo increíble, es que ella estaba de novia y sin embargo aceptó sin titubeos.A los dos días fuimos al teatro, vimos la obra, saludó a mi papá y la acompañé a tomarse el 20. La pregunta es ¿qué mujer deja pasar 5 colectivos de la línea 20 a las 00:00? Se ve que dormí, se cansó (habrá dicho "este pibe es un nabo), le agarró frío y se subió al próximo que vino. No sé por qué, ella quería presentar un cassette con sus canciones a Canal 13, por lo que me dijo de ir juntos en un par de días. Dejé pasar 3 días, la llamo, le digo de ir y me responde: "ya fui con mi novio".Llegué hasta la puerta
Podría haber sido como él

Tal vez como él


Y terminé así
No suelo encontrarme cosas como mi amigo Brian pero cada tanto me encuentro algo: $5 en Campichuelo y Rivadavia, $20 en un paquete de cigarrillos que pateé en los bosques de Palermo, $2 en una montañita de hojas que hizo el barrendero, $0,75 en un teléfono público o $60 en un colectivo 15 (aunque con la salvedad que acá el Universo se encargó de compensar cuando perdí la misma cantidad en un 573 de Mar del Plata unos años despues). A pesar de esto, no soy un tipo suertudo.
Pero las cosas cambiaron un poco en mi viaje a Canadá.Parece que este país es una tierra de oportunidades y tujes, porque iba andando en bici cuando decidí parar a sacar unas fotos al Lago Ontario desde una colina. Frené, mire para abajo y me encontré U$S20 canadienses (1 dólar canadiense=4,50 pesos argentinos). Lo bueno es que tuve testigos, mi hermano que me había alcanzado a la casa de su suegro porque me había prestado la bici y él se fue, en su auto, un rato después que yo.Luego, otro día, me fui desde Hamilton a Barsnley (20kms) en bici, cuando me agarró hambre. Entonces pasé por una granja (ilusionado con una banana, pero tan al norte no le gusta crecer al Bananero) y le pedí a la señora un Durazno. Ella, muy amable, me dijo "te regalo este que está bien, pero marcado y no lo puedo vender" ¡Buenisimo! y lo mejor es que no me regalo uno sino ¡3!, jugosos y ricos (justo que si hay una fruta que no me gusta, es esta).Para continuar con la suerte, los colectivos tienen portabicicletas, asi que decidí ir hasta Burlington (20 kms) y ver que tal el "bondi". Resultó que no me dejaba en la esquina de lo de mi hermano pero haciendo transbordo en Hamilton Town me dejaba a unas cuadritas. Y así, fue como llegué los mas tranquilo y mi cuñada (canadiense ella) se sorprendió por esto, se lo contó a a sus padres y a todo quien tuvo oportunidad. Todos me preguntaban como había hecho y mi respuesta fue simple: "I´m argentinian".Y para completarla fuimos con mi hermano y amigos de él, al Casino de Niágara. Nos colocamos en una especie de rueda giratoria, le saqué 3 fichas de U$S2, se las devolví y me fui con U$S25.Culo, traste, suerte, buena onda, díganle como quieran pero ¡Canada rules!.
Lugar exacto donde me encontre los U$S20
Rico durazno
Casino de Niágara, U$S25 al bolsillo, luego de garcarle 3 fichas a mi hermano.Ella es canadiense...
Estaba con mi esposa en el Coto Sarandí, para hacer la compra grande pero previamente nos pedimos una merienda en el café (unas medialunas con café con leche) ya que ella vino desde Palermo en la catramina del 10 desde Palermo (tardó eones). Todo transcurría tranquilo (a pesar de la tormenta y ver como la gente hacía cola para tomarse un tacho, además de observar cuanta filtración se veía en el techo, mirando de coteé a la tele para que el soporte no ceda por culpa de la humedad y termine arruinando la merienda), ella contándome lo que había hecho en el día, yo saboreando las medialunas y ella al final cambió por un alfajor (que salió más barato), hasta que de golpe, sin mediar más, sin preguntar, sin siquiera mirar, una típica vieja chota se sentó en el sillón, con cara de "no doy más" (lo cual ya sabemos cuánto espamento suelen hacer estas Mangostas...) y se quedó escuchando nuestra conversación, a pesar de que su marido le hablaba para que se levante pero ella se negaba hasta que le tocó el taxi que la llevaría a su casa con sus compras.¿Cuánto estuvo sentada? ¡20 minutos! Cada vez que la miraba, se hacía la que se sentía mal o que hablaba con el marido. Además de todo el arsenal de ironías de mi mujer, a la que esta señora nunca hizo caso omiso(?).
Coto Sarandí, el Coto más tercermundista de la Tierra...
El que se jacta de pastorear puede de estar pastoreando a mansalva, donde apenas se note su existencia (por los familiares) o directamente nadie se avive de que está en el mundo (sobre todo las mujeres). Entonces, se maneja en la dualidad de pastorear en forma invisible o salir al mundo. Si es la primera opción, se mantendrá oculto y gracias si lo llama la madre. Si es la segunda, puede que el envión le haga hacer tantas cagadas que prefiere no haber salido porque termina siendo una cadena sucesiva de fatalidades(?). A veces, la cosa se calma y puede vivir una existencia tranquila, donde puede mostrarse y que la gente sepa de su existencia porque es útil. Ojo, a no confiarse porque es solo una rachita ya que puede volver a la modalidad "Pato Gallareta" o "Pato Criollo" en cualquier momento, que se mande una tras otra o que directamente lo tomen para el churrete, o la otra opción que es quedar como "El Chavo" diciendo alguna cosa cuando todos dejaron de hablar.En este caso lo que sucedió fue que estaba en el restaurant del Sofit3l, hablando con el maitre, diciéndole que no iba a cambiar el arreglo floral grande, que estaba lindo y que si lo tocaba, lo iba arruinar. Hasta ahí nada fuera de lo común, salvo porque sin mirar giré para atrás, sentí algo debajo del pie y pensé: "Uh! le pisé el pie a tal" o "¿Qué le pasó a la alfombra" o tantas opciones en un instante pero ninguna de ellas fue la correcta, sino que le había pisado el pie ¿a quién? ¿a un mozo? ¿a otro maitre? ¿a un bachero? ¿una flor? ¡No! ¡al Gerente! quería esconderme pero estaba difícil y le dije "disculpe, no lo vi" a lo que respondió: "no pasa nada" con una firmeza e inmutabilidad (pero que seguro me puteó de lo lindo) sorpresiva.Creí que iba haber represalia, pero sólo hubo una sonrisa en el almuerzo y luego el incidente fue olvidado.
El pie del gerente...
O como él (no creo...)